El Vigía

33 años sin Wilson Ferreira Aldunate

Luis Alberto Prieto

«…Y si no sacamos más votos porque fuimos los imprudentes; porque las cosas no se arreglan con gritos, ya que se vota pensando. Si fuimos los imprudentes y los partidarios de la aventura, el tiempo a corto plazo dirá en qué medida era absolutamente indispensable apelar a la imaginación, al fervor, al entusiasmo de la gente para ayudarnos en esta gran aventura. Que no lo recibimos como agravio, lo recibimos como el más maravilloso de los elogios. Queremos ser partícipes, y más que partícipes, queremos encabezar la gran aventura nacional para que en esta patria chica nuestra no haya más dependencia externa y no haya más miseria en la gente…»

Decía Ferreira Aldunate un 30 de noviembre del 1984, cuando la Dictadura Cívico Militar lo dejaba libre luego de meses de una insólita prisión. Aunque pareciera irrisorio, Wilson fue calumniado con prisión por pensar distinto. Esto fue Wilson y con eso le basto para enamorar a una multitud de blancos que no encontraron nunca más una figura tan importante y que marcara el camino aun en su ausencia física.

Denominó a este país como una gran comunidad espiritual y ciertamente, en una especie de credo importante para con su persona, aun hoy sigue siendo recordado en cada instante, momento y oportunidad, con su léxico envidiable, con su verborragia intachable y un estilo de hacer política que jamás nunca supo conocer el país.

Quienes lo conocieron no saben más que reconocer en su figura el presidente que el Uruguay debió siempre tener y con él, las grandes reformas que el Estado merecía en aquellos años tan ruidosos para nuestra sociedad.

Sus discursos aun erizan, enamoran y se escapan por ajenos y propios, una impronta de querer igualarlo, en el desarrollo, en la tenacidad y en la firmeza de las ideas, siendo capaz de derribar a la figura y su contenido. Jamás lo escuche en el agravio.

Hoy sigue impregnado en el país y su gente. Hoy en tiempos que corren, sigue siendo, un pilar fundamental de la reconstrucción del país. Nadie puede levantar una palabra en su contra cuando decimos que garantizo la salida en paz para la restauración democrática en el Uruguay.En tiempos que corren, de necesidades imperiosas para el Uruguay y con el ruido latente de una pandemia mundial, cabe destacar las palabras que Wilson en algún momento supo decir a la opinión pública: “…Qué a país le vaya mal, solo puede ser un objetivo que persigan mal nacidos o criminales…”

Cobrarle cuentas a la patria, con rencillas meramente electorales de entrelineas es dañino y hoy lo estamos padeciendo..

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