El Vigía

50 años del primer acto público (Frente Amplio)

Tras un año de pandemia que ha modificado la vida en todo el mundo, en un contexto nacional complejo, con 100 mil personas viviendo pobreza, desocupación y un paquete de leyes que han significado un retroceso desde el punto de vista de derechos en lo social, cultural y económico, conmemoramos los 50 años de creación del Frente Amplio, y particularmente del primer acto público de esta fuerza política.
Es necesario apelar a la memoria colectiva, esa gran herramienta, con la que contamos los seres humanos, luego de que pasa la bronca, la tristeza, e incluso la desazón que significa una derrota electoral.
Esta fuerza política, nacida desde y para el pueblo, no como slogan o panfleto, sino como herramienta capaz de generar sueños, esperanzas, tejidas desde el llano en colectivo, en días, noches, años de luchas conciliando acción y pensamiento.
La fuerza que fue capaz de construirse en la diversidad de ideas, esa misma que no representa un único pensamiento sino que se autoalimenta de un imponente crisol de ideas, corrientes, pensamientos.
La que no en vano nos une bajo la bandera de Otorgues, para recordarnos a cada instante la guía imprescindible que representa el ideario artiguista.
La que surgió en los barrios capitalinos, extendiéndose en cada rincón del país, en cada pueblo, bajo la forma de comité de base, espacio donde aprendemos el valor de la unidad de acción, de la unidad programática, en la diversidad de las ideas.
Esa misma fuerza política, que al decir de nuestro líder histórico, el general Líber Seregni, no es una ocurrencia de dirigentes políticos, sino una necesidad popular y colectiva del Uruguay.
Este Frente Amplio, que pago el alto costo de una generación encarcelada, torturada, desaparecida y exiliada, por defender el derecho a vivir en una tierra digna con igualdad de oportunidades para cada compatriota sin importar si nació cerca o lejos de la capital.
La que luego de esa larga historia, llevo adelante una década y media de transformaciones sustanciales. La que a pesar de haber sufrido una derrota electoral, vive y lucha en cada espacio de representación, en cada comité de base, en cada lugar donde se encuentre un militante.
En estos cincuenta años de historia, en el recuerdo de aquel acto público, al que asistí de la mano de mis padres siendo una niña de 4 años, hay nombres que están grabados en la historia, y que seguramente cometería la injusticia de olvidar alguno, alguna, si quisiera mencionarlos.
Por tal motivo, quiero en este 26 de marzo, cuando ya el reloj, pasa la hora 00, cuando está está llegando un nuevo día, luego de haber participado de diversas actividades, marcadas por esta etapa triste de pandemia, hacer llegar el agradecimiento a los gigantes hombres y mujeres que nos precedieron, pero fundamentalmente , a los y las protagonistas anónimos.
Porque si algo tenemos claro es que luego de 50 años, la protagonista es la gente, sus sueños su desvelo, su trabajo, sus sufrimientos y sus luchas como militantes sociales y políticos. Eso fuimos, somos y seremos, síntesis, expresión, acción y herramienta alternativa.
Cincuenta años después, estamos de pie!

Sandra Lazo

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