El Vigía

A la sombra del Ibirapitá

El día del árbol
Los árboles de la ciudad forman parte importante del ornato público. Escasos en la ciudad, se presentan abundantes y variados en los montes ribereños de su arroyo y cañadas, para formar en muchos rincones, un paisaje sub urbano peculiar.
Atendiendo al concepto de pueblo de los españoles que dan preferencia a las calles soleadas y luminosas, en la zona céntrica se ubicaban en algunas pocas calles (las más anchas); la avenidas de penetración a la ciudad; los patios y fondos de los amplios solares antiguos de 25 varas de frente por 50 varas de ancho. El oasis verde y fresco de la urbanidad rochense se daba en las plazas, donde la arboleda resultaba imprescindible. Una foresta variada, poco planificada, matizada a veces de alguna palmera, lucía muchas veces como incontrolable y sin mantenimiento. Cuando esta se convertía en una gran masa vegetal, donde las sombras prevalecían sobre la luz, simplemente se procedía a cortar todo, vender su leña y reforestar el espacio nuevamente.

Foto: Dante Eguía

Los árboles que predominan en la ciudad son las variedades introducidas al País por el banquero, comerciante y saladerista Thomas Tomkinson a mediados del siglo IX: plátanos y eucaliptus. Pero también aparecen ejemplares diversos y notorios como las altísimas palmeras vigilantes del centro de la ciudad; las otras palmas casi centenarias de la Avenida Rivera y del Hospital local. Merece destaque el raro alcanfor de la Plaza Lapeyre, el frondoso tilo del Estadio Sobrero, los cipreses de más de un siglo del cementerio, así como el gran timbó del mismo lugar.
El paisaje urbano se ha enriquecido recientemente con los liquidámbar de gran colorido en otoño, ubicados en las aceras del adoquinado Sur de la ciudad.


No obstante, en esta fecha tan singular es el árbol de Artigas, el legendario ibirapitá, quien se roba toda la atención. Se conocen pocos de dicha especie en la ciudad; apenas recordamos dos: el gran ejemplar que luce en el patio de la Escuela Artigas (cercano a los cien años) y otro menor plantado hace alrededor de cuatro décadas en la Escuela Felicia Banat.

Foto: Dante Eguía

Lo que podemos asegurar con certeza es que ambos y otros que pueden existir por ahí, tienen el mismo origen que no es otro que el propio Solar de Artigas. Lo prueba este documento:

Solar de Artigas – Paraguay, 10 de julio de 1925.
Sr. Presidente del Consejo
de Rocha

En la seguridad de que será grato a ese Municipio cultivar en plazas y parque arboles procedentes del que ofreció sombra al precursor de nuestra nacionalidad, me permito enviarle por este correo un sobre conteniendo semillas del Ibyrá-pitá llamado “árbol de Artigas”, recogidas el 19 de junio pasado.-
Sin otro particular, saluda a Ud. muy atte.
Esperanza Viscay de Hugarte. Maestra Directora.

                         (Publicada en LA Democracia el Sábado 15 de agosto de 1925)

Este sábado las autoridades municipales procederán a forestar nuevos espacios públicos con el “árbol de Artigas”. Una forma pertinente de homenajear al héroe en un nuevo aniversario de su natalicio, mientras sentimos cercana su sombra protectora.

Fotos: Maestro Milton Correa

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