El Vigía

Discapacidad en Uruguay

María José Bagnato es psicóloga, magíster y doctora por la Universidad de Salamanca. Desde el 2011 dirige el pronadis, que funciona en el mides y preside la CNHD, que integran diversos organismos estatales. Es profesora agregada de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República e investigadora en temáticas de discapacidad y calidad de vida. Se ha desempeñado como profesional en Organizaciones de la sociedad civil en temas vinculados a discapacidad, inclusión laboral y trabajo social comunitario.

Accesibilidad en todos los terrenos

Históricamente la discapacidad se ha visto como un problema aparte, separado del resto de los temas sociales. Se ignoraba, así, que las personas con discapacidad están en los mismos lugares que las personas sin discapacidad y muchas veces forman parte de las mismas instituciones. En buena medida, el hecho de que el pronadis funcione bajo la órbita del mides, responde a un cambio conceptual en ese sentido: en esencia, la discapacidad es, más allá de su vinculación con la salud, un tema social.

Una de las líneas de acción del pronadis es, justamente, trabajar por la inclusión y la transversalización de los temas en el territorio. El mides tiene referentes en oficinas locales que incorporan la discapacidad al abanico de asuntos sociales que se atienden.

A su vez, la oms plantea que la discapacidad no está adherida a la deficiencia o a la limitación,sino que es relativa al contexto y depende mucho de las oportunidades. Desde ese enfoque,y con una perspectiva de derechos, el pronadis busca ganar en accesibilidad.

En el Programa tenemos varios proyectos en coordinación con el sector público y el privado para generar entornos accesibles en las ciudades. De hecho, hay una ley que establece que los edificios públicos deben contemplar a las personas con discapacidad. Pero muchas veces se asocia accesibilidad exclusivamente a una cuestión arquitectónica y, más allá de esto, nosotros trabajamos por la sensibilización de quienes no viven con una discapacidad. Queremos generar otra conciencia.

Hay elementos que no son tan visibles como una rampa a la entrada de un edificio, pero que las personas con discapacidad los conocen. Un ejemplo de esto es la capacitación que el Programa realiza en lenguaje de señas. Cuando una persona sorda es atendida por un profesional que domina esa herramienta, ya no hay Discapacidad.

Si tomáramos una fotografía de cómo estamos en cuanto a accesibilidad hoy, veríamos que falta muchísimo. Si hiciéramos un comparativo respecto a años anteriores, ha habido muchos avances. Creo que en Uruguay hay mucha tradición de organizaciones sociales que históricamente han desarrollado funciones que el Estado no ha podido y les ha transferido. Son muy importantes, porque tienen una experiencia acumulada y han brindado una atención especializada a las personas con discapacidad. Ahora debemos dar el paso hacia la inclusión: que ese trabajo pueda llegar a la población que está en la casa y que ha quedado afuera porque no se ha vinculado a ninguna organización. Es, quizás, uno de nuestros principales desafíos.

También desde esa óptica, una de las líneas de acción del pronadis es proveer a las personas con discapacidad de los apoyos y ayudas técnicas o tecnológicas, desde sillas de ruedas y Bastones

hasta software para aprendizaje o para personas con baja visión. Estamos avanzando hacia un sistema nacional de distribución de esas herramientas. Creo que el país tiene mucha inteligencia, capacidad de desarrollo y creatividad. Debemos capitalizar todo ese potencial y redireccionarlo para que sea de utilidad y llegue a los destinatarios.

Otro de los desafíos cruciales es alcanzar a uno de los sectores de la sociedad con más discapacidad: la infancia que vive en los entornos más desfavorecidos. En la población general, la discapacidad crece con la edad, de modo que la mayor cantidad de personas con discapacidad está entre los adultos mayores. Suena lógico.

Pero en contextos de pobreza son los niños los que tienen más discapacidad. Esto puede tener muchas explicaciones. Podemos suponer que tiene que ver con la nutrición, con situaciones de violencia o con falta de cuidados. Y si bien hay estudios acerca de cómo influyen los factores de contexto y se podrían extrapolar investigaciones de otros países, lo cierto es que, como Programa, no tenemos información real sobre por qué sucede esto. No formamos parte del sector educativo o sanitario, pero sí podríamos aportar información sobre la realidad y la cotidianidad de esos niños y niñas, que sirviera a esos programas, y en el caso de que se requiriera apoyo técnico o tecnológico, brindarlo. Esa es la estrategia hacia adelante.

Más allá de los proyectos y las apuestas a futuro, siempre comento que no sé qué va a pasar cada día en el pronadis, porque surgen cosas constantemente. En el equipo suelen decir que trabajamos en lo micro y en lo macro, porque atendemos una situación puntual de alguien que nos plantea un problema, pero también trabajamos con ciertos organismos en acciones más generales. Para mí, que provengo del ámbito académico, estos años al frente del Programa han constituido un verdadero aprendizaje. Tengo un conocimiento del tema por haberme formado y por haber trabajado desde la militancia social en el Programa de Extensión de la Universidad de la República, pero la gestión política es muy diferente. Asumí esta gran responsabilidad, que creo que puedo cumplir, y por ahora venimos alcanzando las metas que nos propusimos al inicio. El desafío es no defraudar y mantenerme firme en lo que pienso y defiendo.

Fuente: Unicef/ iiDi

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