El Vigía

El estruendo del silencio

Hoy es 20 de mayo y como hace ya veinticinco años este día no es un día más para los uruguayos. Está marcado en la memoria y en el espíritu de todos aquellos que creemos que un Uruguay con justicia y verdad será siempre mejor a un Uruguay de mentiras, ocultamientos e injusticia.

Esta reivindicación nació del dolor, la angustia, la desesperanza, de una incógnita profunda y lacerante, pero también del estoicismo y la entereza moral sobrehumana que tienen los familiares de detenidos desaparecidos. Ante cada provocación, ante cada elusión, ante cada chicana de los ejecutores y encubridores de los delitos más aberrantes que se han cometido en este país, los familiares han respondido con la marcha incesante acompañada del silencio más interpelador y de una simple consigna: verdad y justicia.

Esta marcha o estas acciones se repiten sucesivamente desde hace veinticinco años porque la verdad y la justicia han sido negadas en este país. Actores políticos, judiciales, militares que han colaborado activamente en ese encubrimiento, desde la primera hora de la salida de la dictadura, primero con la votación del adefesio jurídico de la ley 15.848 de caducidad de la pretensión punitiva del Estado; luego con distintos hechos de políticos y mandos militares que han entorpecido enormemente la búsqueda de la verdad, en el ámbito judicial durante mucho tiempo se dio total libertad a las defensas de los represores para que usaran mecanismos jurídicos para entorpecer y enlentecer las investigaciones, incluso hasta hace no mucho tiempo la Suprema Corte de Justicia sostenía en su jurisprudencia la

imposibilidad de enjuiciamiento de muchos de los hechos sucedidos durante la última dictadura, por suerte esa jurisprudencia ha ido cambiando.

Aún es muy poco lo que se ha podido hacer en materia de verdad y justicia, por eso este día debe resonar en la conciencia de todos los uruguayos, para que nadie olvide la injusticia que prevalece en el país.

Por último agrego algo que escribí sobre la última marcha que se pudo realizar presencialmente, que fue en el 2019 y a la que puede concurrir y acompañar a los familiares: 

El día que conocí la dignidad:

El 20 de mayo del año pasado fue la primera vez que concurri a una marcha del silencio. La marcha nació el mismo año

que yo, 23 años después de su inicio me animé a ser parte de ese acompañamiento de cuadras y silencio.

Ese día llovía, llovía mucho, recuerdo la impresión que me dio ver a esa inmensa cantidad de personas en el silencio, enfrentado una lluvia y un frío que calava los huesos.

Pero cómo no íbamos a enfrentar la lluvia y el frío si adelante iban los familiares, eso familiares que han enfrentado años y años de impunidad, años y años de ofensas a sus derechos, años y años de ocultarles la verdad, años y años de desespero ante la incógnita de no saber, de no dejarlos saber donde están sus familiares, que fue de ellos, que les hicieron, por qué se lo hicieron y quienes se lo hicieron.

Y en ese silencio supe lo que era la dignidad, ese silencio estoico que se

vuelve reclamo atronador ante la impunidad y el desamparo, ese silencio es el grito más heróico por verdad y justicia que existe en este país.

Y en esas cuadras y en esos pasos roídos por el paso del tiempo, puede ver lo que el tiempo no ha podido roer que es la dignidad y la firmeza de esos familiares, la dignidad y la firmeza que enfrenta la injusticia, la dignidad y la firmeza que enfrenta la impunidad encubierta, la dignidad y la firmeza de ese silencio que es el grito más fuerte que recorre las calles de este país.

Por verdad y justicia, gracias familiares por haberme permitido conocer la dignidad.

Por: Facundo Ortiz

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.