El Vigía

El foco es otro

Luis Alberto Prieto

Hemos transcurrido un año y monedas desde que la pandemia golpea y fuerte al Uruguay. La incertidumbre constante no deja de estar presente, con un horizonte tan cercano como lejano, es una mutación del tiempo y del espacio que no sabemos cuándo finalizara.

El Uruguay mantiene dos grandes pilares que han sido foco de atención en lo que respecta a las perspectivas de la región y del mundo. En primer lugar, el rol del Estado en cuanto a la intervención directa, como respaldo al ciudadano que afectados de forma contundente han tenido situaciones donde flaquea el cubrir necesidades básicas. En segundo lugar, la decisión determinante en voz y cuerpo del presidente en mantener “la libertad como faro”, sin caer en pedidos rudimentarios y estúpidos de cuarentenas totales, obligatorias y que han tenido saldos negativos en toda sociedad donde se aplicaron.

Durante todo este proceso, en el mundo, se comenzó a desarrollar una serie de vacunas que luego de discusiones en opinión pública y aprobación científica, tomaron cuerpo y fueron las que, desde distintos laboratorios, salieron al mercado mundial para poder comenzar un sistema integrado de inoculación. Negociaciones más, negociaciones menos, carácter de oferta y demanda, el Uruguay a partir del 1 de marzo del 2021, comenzó a recibir las distintas partidas de vacunas para comenzar a enfrentar la pandemia desde otra perspectiva.

Siguiendo el segundo pilar que más arriba desarrolle, el acceso a la vacuna en Uruguay esta garantido, por un acto de cantidad y por un acto de libertad individual. Esto último, marca un eje transversal en todo este proceso, lo que mantiene en una instancia, que cada individuo de nuestro país, no tiene obligatoriedad en acceder a la misma, pero si desea la vacuna, puede y debe firmar un consentimiento de partes, donde la responsabilidad de quien la reciba y el Estado este en común acuerdo por efectos secundarios. Por el momento, con respecto a reacciones de la misma, no hemos tenido mayores inconvenientes.

En primera instancia, el acceso a la vacuna sí tiene una dirección y es la atención al personal de “primera línea” y luego, conjuntamente con estos, el manejo de la misma por rangos de edad. Ustedes se preguntarán con que motivo redacto esto, siendo que, estoy desarrollando algo que ya hemos podido conocer de otras maneras.

Es lo siguiente. Desde la llegada de la vacuna hasta el momento, hemos visto como aquellos que un día sí y otro también estuvieron en el reclamo de una llegada rápida de la vacuna, hoy siguen siendo, esos mismos que por razones que desconocemos, no accederían a vacunarse.

Me atrevo a decir, muchos de los que demandaron la misma, hoy son parte de este mal manejo público de la vacuna, su acceso y desarrollo de salud pública.

Por otro lado, algo no menor, estamos atravesando una situación compleja, con focos de contagios que día a día han ido incrementando en cantidades importantes. Esto nos hace poner atención y ocupación en una campaña masiva de información pública sobre la vacuna, sus efectos y que procesos debemos de seguir para tener en un horizonte no lejano, una solución a todo este calvario social y salubre llamado Covid 19.

Pero esta campaña no puede caer bajo, mucho menos en el romanticismo de la estupidez y el cliché del amor mundano. Con esto no quiero ir en contra de la buena voluntad, ni del querer hacer por el otro, todo lo contrario, pero creo que en esa buena voluntad y en ese “vacunarse es un acto de amor” estamos en el juego del romanticismo más barato y vulgar. Vacunarse es un acto de libertad y con ello de responsabilidad de Estado, más precisamente, responsabilidad de Salud Pública, como un Derecho Humano fundamental.

Tenemos una situación compleja. Tenemos los medios para afrontar esta situación con más y mejores niveles de accesos que otros países de la región. Depende de nosotros, más que nunca, de saber utilizar la responsabilidad y la libertad con mayor cintura posible. Desde el lugar de cada, contribuir.

Vacunarse es un acto de responsabilidad. Lo demás, es verso.

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