El Vigía

Es al huevo discutir de huevos.

En mi última columna, publicada antes del comienzo de Semana de Turismo, me referí a lo que veo como una necesidad de bajar la pelota al piso en relación a la discusión/debate político, y la forma en que muchas veces expresamos nuestras opiniones en redes sociales.

Lo que sucedió este fin de semana con la iniciativa del reparto de Huevos de Pascua por parte de la Intendencia de Rocha, o de personas vinculadas de alguna manera a la Intendencia, es una muestra de ello.

No tengo dudas que se trató de una iniciativa bien intencionada, caritativa, en un momento que muchas familias están pasando mal (o muy mal) porque los efectos de la pandemia, que lleva poco más de un año instalada en el país, y más tiempo en el mundo, se está haciendo cada vez más pesada de sobrellevar en un contexto de aumento del desempleo y caída de la actividad económica para muchas familias.

Pero también entiendo que la forma en que se comunicó fue inoportuna y confusa. En un portal de noticias local se mencionaba que “el Gobierno Departamental busca unir a las familias para compartir y reflexionar en torno a la celebración de la fiesta de la Pascua de resurrección”. Y en una nota radial, la persona que lideró esta iniciativa, comentó que la misma había surgido de una conversación mantenida en el seno familiar, y que el Intendente Departamental, luego la tomó como propia.

No tengo mayores problemas con que el gobierno departamental, más en una situación como la actual, reparta o entregue el Domingo de Pascua huevos de chocolate a los niños. Es cierto que hay quien puede opinar que no se trata de un cometido de la Intendencia, lo cual es una verdad meridiana; pero siendo sincero, hay muchas actividades que las Intendencias cumplen hoy en día, que constitucionalmente no forman parte de sus cometidos: tener y mantener centros culturales y policlínicas, salir a buscar y promover inversiones, sostener merenderos y servicios de comedores, brindar servicio de guardavidas, etc. Por ello, no me rechina que la Intendencia, en un día puntual pueda realizar este tipo de actividades.

Lo que me resulta chocante es la vinculación con la celebración religiosa. En ese caso no se trata solamente de llevar a cabo una actividad que no está contemplada en sus cometidos normativos; sino que le está dando un carácter confesional a una actividad que debería consistir simplemente en endulzarles el día a un montón de niños (y sus familias) en la forma y sabor de huevos de chocolate. Un amigo, comentaba esta mañana en la radio, que no hubo ninguna iniciativa el pasado 2 de febrero, para acompañar la celebración de Iemanjá, sabiendo el alcance e importancia que tienen hoy en día los cultos de raíz afro. Tampoco existió ninguna mención a la celebración de la Pascua judía, que se celebró en la misma fecha que la cristiana, y aunque no muy numerosa, tenemos una colectividad judía en el departamento.

También creo que la iniciativa hubiese tenido otro valor si la misma hubiese surgido como parte de una definición de política pública por parte de algún organismo u oficina del gobierno departamental, y no como parte de una charla del ámbito privado; y que en vez de haber realizado un circuito por barrios, repartiéndolos, tal vez se podrían haber distribuido desde la red de merenderos y comedores municipales que tiene la Intendencia, llegando, además, a todo el departamento.

Pero son una serie de opiniones y pensamientos que se me vienen acerca de la instrumentación. En el tema de fondo, que es el reparto de los huevos de Pascua, no objeto la medida. Creo que no debe ser el punto de debate.

Es una actividad puntual que no le va a cambiar la vida a nadie, ni las condiciones materiales en que viven esas familias. Va a servir para darles una alegría a los niños que los reciban.

En ese sentido, me resulta chocante el cruce de opiniones que he visto en redes sociales. Si los argentinos tienen una grieta política, parece que acá en Rocha tenemos una suerte de zanja… por mantener las escalas. No puede ser que no se pueda debatir sobre un tema absolutamente menor, completamente anecdótico, sin que a los pocos mensajes surjan acusaciones cruzadas de falta de sensibilidad, que se critica por no tener hijos o estar bien económicamente, de corrupción o populismo. Estoy hablando de discusiones virulentas entre vecinos, gente de a pie que probablemente se cruce en la calle algún día, o tengan conocidos en común.

Si el nivel de debate político es este, respecto a esto, ¿qué podemos esperar cuando se vengan discusiones sobre temas políticos de fondo como los proyectos de presupuesto y fideicomiso que va a presentar en breve el gobierno departamental?

Porque ahí si que vamos a tener que debatir, con seriedad y altura, con argumentos racionales, sobre proyectos y visiones de departamento, de la Rocha que queremos y deseamos. Sería deseable llegar a ciertos mínimos de entendimiento, sabiendo que diferencias habrán y tendremos muchas. Pero una base sería evitar agresiones que generen heridas, rencores, pases de facuras, y todo lo que signifique agrandar esta zanja.

Pero si ni siquiera podemos mantener un debate con cierta cordialidad respecto al reparto de huevos de chocolate, no tengo demasiado optimismo sobre la calidad del debate que se nos viene.

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