El Vigía

Frutos Nativos: El Butiá

Las palmeras del género Butiá son nativas de América del Sur y se clasifican en 20 especies distribuidas en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay (Lorenzi et al., 2010).

La palma Butiá odorata (Barb. Rodr.) Noblick conforma grandes bosques de palmas en Uruguay

y sur de Brasil, que son denominados palmares de butiá o butiazais

 En Uruguay ocupan una superficie aproximada de 70.000 hectáreas, ubicados mayoritariamente en la región sureste del país  

La mayoría de estos palmares están ubicados en propiedades privadas donde se practican actividades agropecuarias (en su mayoría cultivo de arroz y ganadería vacuna)

A pesar de que los palmares de butiá integran la Reserva de Biosfera “Bañados del Este” (UNESCO, 1976), y que por Ley Nacional 9872 (1939) está prohibido el daño y corte a los palmares, la conservación del ecosistema se ve seriamente amenazado como consecuencia de las actividades productivas no sustentables que impiden el crecimiento de los renuevos

La palma butiá y los palmares tienen una fuerte importancia cultural en el Departamento de Rocha. Existe una pequeña localidad próxima a la frontera con Brasil llamada Vuelta del Palmar, ubicada sobre la Ruta Nacional N° 9, a unos 5 kilómetros de la ciudad de Castillos, en el Departamento de Rocha al sureste del Uruguay

En esta zona viven unas 10-15 familias3 que se dedican a la elaboración y venta de productos derivados del butiá. Además de estos productores familiares, existen 3 microempresas que elaboran productos derivados de esta palma. Cada una de estas microempresas tiene entre 3 y 5 trabajadores.

Usos tradicionales de la palma butiá

Los usos tradicionales con mayor número de referencias están asociados al aprovechamiento de la pulpa del fruto, es decir la elaboración de dulces, el licor de butiá, la jalea y el fruto con aguardiente conocido como “caña con butiá”. Las bebidas elaboradas a partir de la maceración del fruto en alcohol o aguardiente son muy tradicionales en la zona del sureste del Uruguay.

 Los dulces y las jaleas también constituyen productos muy típicos de la zona. La principal diferencia entre la jalea y el dulce es que la jalea no contiene pulpa del fruto y es de una consistencia más viscosa (muy similar a la miel), mientras que el dulce suele tener fibras del fruto. Otro nombre que se utiliza como sinónimo de la jalea es el de miel de butiá, la cual por otro lado se confunde con la llamada “miel de palma”, que se realizaba a partir de la savia, y con la miel de abejas que también se produce en el palmar. La miel de palma propiamente dicha, la que se elaboraba con la savia, se obtenía drenando la savia de la palma en un recipiente.  Este uso que era muy popular a fines del siglo XIX y principios del XX fue prohibido por la Ley 9.872 de 1939, ya que era necesario matar a la palma para extraer “su miel”. En el caso de la almendra (semilla), los usos con mayor número de reportes son la elaboración de café de coco y la extracción de aceite. El café de coco es elaborado a partir de la almendra, la cual es secada y tostada. Según comenta Cardoso (1995) “en las primeras décadas del siglo, la producción de ‘café de coco’ fue una actividad económica importante en zonas de palmares, y la paciente tarea de reunir cantidades de carozos como ésta, una práctica corriente”.

Según la misma autora, este café de coco era utilizado como sustituto del café, aunque actualmente se está dejando de consumir ya que es muy tedioso para el poco volumen que se obtiene. Además, el acceso a productos como el café y el cacao es muy sencillo, de modo que estos productos saborizantes de la leche o el agua compiten directamente con el café de coco. Actualmente, se utiliza más que nada para saborizar el mate que es una infusión característica del Uruguay, Argentina y sur de Brasil. Por otro lado, el aceite extraído de la almendra fue explotado de forma industrial.

 La fábrica de aceite de coco, llamada Cocopalm, se proponía la “industrialización integral del fruto de la Palma butiá”. La fábrica surgió en 1943 y se ubicó en el kilómetro 269 de la ruta 9, en el paraje Vuelta del Palmar. Su propietario fue el Sr. José Vicente Ferreira Aldunate y su gestión duró apenas cinco años, ya que en 1948 se incendió” (PROBIDES, 1995).

Según los entrevistados, el destino del aceite es un poco confuso, ya que las dos personas que mencionaron el tema tienen versiones diferentes. Uno de ellos5airma que se trata de un aceite destinado a hacer pinturas en Montevideo y la otra dice que era para elaborar “un aceite reinado que compitiera con los mejores del mundo para motores de gran precisión para los barcos y aviones”. En el caso de las hojas, los usos tradicionales más mencionados fueron la extracción de fibras para elaborar colchones y suela de calzados. Los usos a partir de las fibras de la hoja están asociados a la industrialización de la hoja de palma, proceso que tuvo su auge en torno a la década de 1950, desapareciendo paulatinamente hacia in del siglo XX  .  Si bien las fábricas de fibra no fueron las únicas, sí fueron las más extendidas en espacio y tiempo y las que movilizaron a la mayor cantidad de personas como mano de obra fija o zafral. Según algunos testimonios orales, existieron unas 10 fábricas, algunas de las cuales coexistieron y otras fueron cambiando de mano; muchas veces las mismas fábricas son nombradas de forma diferente o viceversa, lo cual hace que esta cuantificación sea poco exacta. La industrialización de las fibras de butiá para relleno de colchones se dio inicialmente en el sur de Brasil (próximo a Santa Vitoria do Palmar, Río Grande do Sul) desde principios del siglo XX

Desde mediados de la década de 1990 se ha estimulado la creación de nuevas recetas a partir del fruto (paniicados, bombones, néctar, jugo, salsas, helados, entre otros).

La ONG local “Casa Ambiental” impulsó la creación de una planta elaboradora que fue construida en la primera década del siglo XXI, con una tecnología capaz de llevar a cabo nuevos tipos de productos derivados del butiá (Capelli & Sotto, 2009). En esta línea, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), impulsó innovaciones técnicas que permitieron estandarizar y ampliar la variedad de productos (INIA, 2014). En cuanto al nuevo mercado para la venta de los productos derivados del fruto, se debería a un aumento en el turismo de sol y playa en la faja costera atlántica (de unos 100 km de longitud) ubicada en una zona aledaña a los palmares. Si bien las playas más próximas a Vuelta del Palmar se ubican a unos 7 kms de distancia, a través de la ruta 9 (donde está Vuelta del Palmar) existe un importante lujo de turistas. Por otro lado, muchos de los productos que se elaboran (más que nada de las microempresas) se venden en comercios y supermercados que están presentes en varias de las playas atlánticas.

 Además, desde hace unos 15 años, existe una política departamental de estímulo a la integración de productos locales (entre los cuales el butiá ocupa un lugar muy destacado) a través de concursos de chefs y algunos festivales, que han contribuido a que los productos del butiá se integren de forma variada a la oferta gastronómica local.

Fuente: Red internacional para la Conservación de los Palmares de butiá mediante su uso sostenible

Rivas, M., R.L. Barbieri, M. Machado Marchi, E.E. Sosinski Jr.

y F.Amorín da Costa

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