El Vigía

Héroes Olímpicos.


“Citius, altius, fortius” la locución latina que significa más rápido, más alto, más fuerte,
es uno de los lemas del olimpismo moderno. Mediante ella se pretende ejemplificar el
espíritu de superación olímpico, las ansias de lograr cada vez metas más allá de las
establecidas, no como competencia o afán de triunfo, sino de superación personal.
Dar lo mejor de uno mismo en competencia con los mejores atletas del mundo.
Esto se encuentra inmortalizado en las palabras del fundador moderno del movimiento
olímpico, el Barón Pierre de Coubertain: “lo importante no es ganar, sino competir”.

Lamentablemente, no todos los dirigentes ni deportistas han demostrado ser fieles a
tan alto ideal de sana y noble competencia. Es tristemente célebre el telegrama que
Benito Mussolini envió a la selección italiana de fútbol previo a la final del Mundial de
1938: ‘’Vencer o morir’’. No tan espeluznantes, pero igual de tristes, son los casos de
deportistas que deciden recurrir a métodos anti-deportivos para obtener ventajas
indecorosas en la competencia. Tal vez el caso más famoso sea el del corredor Ben
Johnson en Seúl 88’.
Por eso hoy, a escasos 6 días de que se inicien los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020,
aunque estemos en 2021 debido a la pandemia del coronavirus, he querido
homenajear, recordar, rescatar las historias de aquellos atletas tal vez menos
talentosos, seguramente no tan rápidos ni tan altos, y habitualmente bastante
debiluchos, que pese a todo, dieron su máximo esfuerzo, peleándole palmo a palmo a la adversidad.

No son estas historias de victorias inmortales. De atletas endiosados en vida. De modernos semidioses.

Es la semblanza humilde de atletas que afrontando a la adversidad, lograron
superarla, aun sabiendo que estarán muy lejos del podio, la corona de laurel, de las
medallas, de las fotos y de la fama.

1- Felipe Lentini (Uruguay): este velocista participó en las Olimpíadas de Los Ángeles
1984, logrando quedar a tan solo 9 segundos del ganador (y del récord mundial) en la
disciplina que participaba: los 100 metros llanos.


2- Hércules Power (Reino Unido): este atleta de imponente aspecto (más de 2 metros
de altura, 145 kilos de peso) pasó a la historia en Helsinki 1952, por ser el levantador
de pesas más débil de la historia, al desmayarse intentando levantar una pesa de 25
kilos.


3- Nadia Draculescu (Rumania): esta gimnasta venía precedida por grandes
antecedentes en su país, por ello, cuando llegó a competir en Seúl 88’, muchos
afirmaban que sería la sucesora de Nadia Comanecci. Sin embargo, el único record
que pudo establecer fue el de fracturas múltiples en una sola competencia, luego de
sufrir las siguientes quebraduras: tibia, peroné, fémur, 4 costillas, astrágalo, rótula,
parietal derecho y occipital izquierdo.


4- Fidel Camilo Guevara (Cuba): en los Juegos de 1980, este remero cubano era firme
candidato a quedar en el medallero, y durante la competencia pareció que iba a
cumplir los pronósticos. Sin embargo, en cierto momento despareció del recorrido
establecido en el río Moscova; meses después un satélite de la NASA lo encontró cerca de la costa de California. Pese a esto, siguió remando, y tras pasar por Canal
de Panamá logró cumplir su sueño: llegar a la costa de Miami, donde pidió asilo político, como exiliado.



5- Carl Johnson (EE.UU): en Paris 1924 todas las apuestas estaban con él como firme
candidato a ganar la Maratón, sin embargo, fue primero atropellado por una bicicleta, y
luego, cuando estaba recuperando posiciones, se perdió en las calles parisinas
gracias a las indicaciones de los espectadores. Hasta el día de hoy figura como el
único atleta desaparecido en unos juegos.


6- Ben Hemp (Jamaica): este velocista tiene el record de haber dado doping positivo en 5
olimpíadas consecutivas -entre Melbourne 1956 y Munich 1972- sin haber ganado
ninguna prueba. La primera vez, cuando iba ganando la competencia, se paró a comer
algo porque le dio hambre; la 2ª vez, quedó recolgado y riéndose en la línea de
partida; en la 3ª, huyó despavorido al confundir a sus rivales con bestias demoníacas;
en la 4ª directamente se olvidó que estaba haciendo; y en la última, salió corriendo en la dirección opuesta.



7- Iván Drago (URSS): boxeador de peso completo, que aun ostenta el record de más
participaciones consecutivas en Juegos Olímpicos sin obtener una sola victoria en sus
combates, logrado entre las olimpíadas de 1948 en Londres y la de 1964 en Tokio.
Fue knockeado 3 veces en el primer round, 1 vez en el quinto, y una vez fue descalificado por golpes anti-deportivos.



8- Eric Baleine (Chad): este nadador apodado Eric el Ballenato, no por su capacidad
como nadador, sino por su físico más propio de un luchador de sumo, logró participar
en los Juegos de Atenas 2004 por una invitación especial. Hacía tres meses que había
empezado a nadar y se tiró con un flotador de patito al agua. Descalificado por los
jueces, debió ser ayudado para salir del agua.


9- Susana Batinisa (Argentina): tenista argentina que entre los juegos de Barcelona 1992
a Sydney 2000 logró el increíble récord de perder todos sus partidos, sin lograr ganar
un solo game. Fuera de las pistas le fue mejor: rubia y menemista, conoció a un
empresario italiano de la moda, quien la convenció de abandonar la raqueta por las pasarelas y revistas de moda.



10- Helmut Kurz (Alemania): en los Juegos de Berlín 1936, este atleta había sido
seleccionado por el mismísimo Hitler para representar el ideal de superioridad aria.
Rubio, alto y de ojos azules, parecía la encarnación de Apolo. Lamentablemente, lo
que tenía de pinta le faltaba de talento. Hasta el día de hoy tiene el récord de haber
conseguido la mayor cantidad de últimos lugares en unos mismos juegos. Terminó
último en: 100 y 200 metros, salto alto, salto largo, lanzamiento de jabalina,
lanzamiento de disco, y salto con garrocha.
Mención de Honor: al equipo paraguayo de waterpolo, cuyos integrantes se ahogaron
ni bien se tiraron a la piscina en los JJ.OO de Estocolmo de 1912.

Por: Rodrigo Tisnes, gestor Cultural, Escritor

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