El Vigía

Imperioso,imperativo e incierto

La pandemia que estamos sufriendo tiene como todo hecho sus grados de significación e interpretaciónn. Se reflejan en los actos discursivos que definen las acciones que se toman o que se dejan de tomar, para dar un orden y una coherencia a la incertidumbre que genera este hecho.

El saber científico nos da las primeras coordenadas de interpretación explicando que es una pandemia, que es el virus que la provoca, como se expande, como se va poder detener y por último como se va a poder  salir de esta situación. Este saber nos da respuestas, pero también ,como todo saber, sus respuestas son parciales y están sujetas a revisiones con el método científico, ocasionando que lo que hoy es una respuesta mañana pueda ser falseado o  lo que ayer era una interrogante hoy es una respuesta; por suerte los científicos han encontrado caminos certeros de investigación y desarrollo dando respuestas en esta pandemia, pero siempre apartándose de un tono imperativo, dando un tono de consejo y de respuestas parciales y nunca definitivas.

El gobierno en el inicio de la pandemia tomó una excelente decisión que fue la creación del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH). Las recomendaciones y advertencias que realizó el GACH fueron ampliamente respaldadas por el gobierno y ante cada decisión se ponía al GACH y sus recomendaciones como la base para llevar adelante acciones gubernamentales. Esto trajo para el gobierno (el Poder Ejecutivo y su cabeza el Presidente de la República especialmente) un gran espaldarazo de apoyo de la opinión pública a sus decisiones y una baja confrontación de parte de la oposición. En ese momento el tono del gobierno era más cordial, ahí el presidente acuñó la frase

«para delante todo lo posible y para atrás todo lo necesario». Este buen desempeño gubernamental sumado a la baja circulación del virus en el país hizo que prácticamente todo el primer año de la pandemia se viviera sin mayores sobresaltos sanitarios.

A fines del 2020 la situación sanitaria comenzó a cambiar, hubo saltos exponenciales en la cantidad de casos y como consecuencia de ello un aumento sostenido de los fallecimientos.  La cercanía de la temporada estival hacia suponer que la situación no mejoraría sustancialmente si algunas acciones no se tomaban. Se decidió seguir con el cierre de fronteras y se limitó la entrada de uruguayos al país para las fiestas. Comenzaban a sonar nuevamente los pedidos de reducción de la movilidad, frente a lo que el gobierno toma un tono 

imperativo y la frase que lanza es «hay que mantener encendidos los motores de la economía».

Para este momento la economía uruguaya ya estaba fuertemente resentida, con pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo, la suba de la pobreza y la proliferación constante de ollas populares y distintas acciones sociales de la comunidad que intentaban de forma solidaria contener la sangría social en ciernes. Las decisiones del gobierno en materia económica habían sido hasta ese momento ampliar el seguro de paro, duplicar las asignaciones familiares y dar un bono de $1400 a quienes no tenían ningún ingreso. Las necesidades imperiosas que había generado la pandemia era cubiertas deficientemente por el gobierno.

Ante esto surgen los pedidos del Frente

Amplio y algunas organizaciones sociales de una renta básica por lo menos focalizada en sectores que habían dejado de percibir ingresos desde hacía varios meses. Estas propuestas del Frente Amplio no tuvieron una gran repercusión en la opinión pública, creo esto se debe en gran medida a que esta fuerza política está viviendo un momento de transición sin liderazgos marcados y las voces que encarnaron estas reivindicaciones no tenían una gran legitimidad representativa, la incertidumbre interna del Frente Amplio se mezcla con la incertidumbre reinante en la sociedad.

Ya en este año el aumento de casos siguió con un ritmo exponencial muy alto, llegando a fines de marzo con números de contagios y muertes alarmantes. Esta situación había sido advertida por el GACH en un informe de febrero y allí volvía a recomendar acciones de reducción de la movilidad; el gobierno no tomó decisiones en este sentido y las clases que habían comenzado a principios de marzo con la suba de casos ya sobre la mesa, fueron el primer y uno cable que cortó el gobierno para establecer alguna reducción de la movilidad, acerca de esto, en el informe del GACH se marcaba como el último eslabón que habría que cortar porque se tenían en cuenta los graves perjuicios a la educación de los niños que esto genera.

El gobierno prefirió seguir con su tono imperativo, hacer caso omiso a las recomendaciones científicas, mientras lo imperioso seguía sucediendo (los contagios, las muertes, la saturación en distintos niveles del sistema de salud), se aferró a que el efecto de la vacunación sería reflejado en corto tiempo (sin evidencias reales para tomar esta decisión)y no tomó ninguna medida para parar la sangría.

Surgieron por parte de la oposición los pedidos de un acuerdo nacional, estos fueron descartados por el Presidente que sigue aferrado a su tono imperativo y a los resultados de las encuestas de imagen pública, decide medir sus decisiones con una mirada cortoplacista, dice no saber «quién es el Frente Amplio» en referencia a los interlocutores que le presenta esta fuerza política. Hay que decir que este tono y acciones tienen aparentemente un alto respaldo de la opinión pública, a juzgar por las encuestas de opinión sobre el manejo de la pandemia y la economía. Parece que la gente se aferra a un discurso imperativo y conciso en su estructura retórica, frente a la incertidumbre que le genera la situación de pandemia, esto sin importar si el discurso se refleja en acciones que realmente ayuden a mejorar lo imperioso de la situación actual. Esta calma frente a lo imperativo se juega en el terreno de lo simbólico del discurso político que define cómo, quiénes y que acciones definen nuestra relación con la pandemia y las consecuencias ominosas que acarrea.

Mientras tanto lo imperativo borra lo imperioso y aquieta la incertidumbre.

Por: Facundo Ortíz

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