El Vigía

JULIO: MES DE LA SENSIBILIZACIÓN Y CONCIENTIZACIÓN SOBRE EL TDAH

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH/TDA) se inicia en la infancia y afecta a un 5-10% de los niños en edad escolar. Tomando como referente el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición (DSM-5), está incluido dentro de los trastornos del desarrollo neurobiológico y su diagnóstico se fundamenta en criterios clínicos que deben hacerse evidentes en actividades escolares, familiares y sociales. Hay un predominio de indicadores de falta de atención, hiperactividad motora, marcada impulsividad o una combinación de ambas, agravadas muchas veces por la comorbilidad que llevan asociadas, principalmente con trastornos del aprendizaje, trastorno disocial, trastorno negativista desafiante, trastorno de ansiedad y trastorno del estado de ánimo.

¿CÓMO LO DETECTAMOS?

DESAFÍOS EN LA ATENCIÓN, CONCENTRACIÓN E IMPULSIVIDAD EN NIÑOS CON TDAH

Dificultad para establecer un orden en sus tareas o pequeñas responsabilidades en casa.

Le cuesta “ponerse en marcha” (para vestirse, hacer los deberes,…), ya que se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.

Presenta dificultades para mantener la atención hasta finalizar sus tareas y tiende a dejar una actividad por otra al poco rato de haberla empezado, dejando varias inacabadas.

Pierde u olvida cosas necesarias (abrigo, bufanda, juguetes,…).

Parece no escuchar cuando se le habla, tiene dificultades para seguir la conversación adecuadamente, así como para seguir las normas de un juego o actividad propuesta, o para obedecer ya que no está atento cuando se da la orden.

A menudo olvida sus obligaciones cotidianas (cepillarse los dientes, recoger la ropa,…).

Puede tener dificultades para seleccionar lo que es más importante, comete errores por descuido en las tareas escolares u otras actividades, al no prestar suficiente atención a los detalles.

Dificultades para prestar atención a dos estímulos alternativos o simultáneos (por ejemplo escuchar a la maestra/o y tomar notas al mismo tiempo,…)

Con frecuencia evita o se resiste ante tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido y/o un grado de organización elevado.

A menudo tiene dificultades para pensar antes de actuar.

Se precipita en el habla diciendo cosas en momentos poco oportunos o respondiendo a preguntas incluso antes de que se le hayan acabado de formular.

Poco previsor, falta de planificación (por ej; se ponen a hacer los deberes sin tener el material).

Interrumpe a menudo las conversaciones, juegos o actividades de los demás.

Se muestra impaciente, con dificultades para aplazar la gratificación inmediata.

INTERVENCIÓN EN LA ESCUELA Y EL HOGAR

Los chicos con TDAH necesitan mayor estructura y organización de las clases, mayor supervisión, más fragmentación de las tareas, más consecuencias positivas (refuerzo positivo, aplicación de economía de fichas…) para mantener su conducta.

Es necesario reforzar y potenciar las habilidades sociales y hacer útil el uso de contratos o registro de conductas objetivo a mejorar; concretas y viables para el niño, haciendo uso de un sistema de economía de fichas.

El tratamiento en TDAH es multimodal, incluyendo intervenciones conductuales, de autocontrol y autoinstruccionales e intervenciones psicopedagógicas y/o educativas que involucran a la familia y los educadores. También es importante el entrenamiento en habilidades sociales y en técnicas para mejorar la autoestima.

Más allá del diagnóstico recordemos siempre: si un niño no puede aprender de la manera que le enseñamos, quizás debemos enseñarle de la manera que él aprende…

Por: Mtra. Esp. Yéssica Rodríguez.

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