El Vigía

La Rocha que no conociste

            Las peripecias rochenses de los Dieste

El tal merecido como notorio reconocimiento por parte de la Unesco de la Iglesia Cristo Obrero de Atlántida  como Patrimonio Mundial de la Humanidad, nos provoca el deseo de destacar en algo el pasaje de algunos de los antepasados del Ing. Eladio Dieste Saint Martin  por nuestro Departamento.

Ing. Eladio Dieste Saint Martin

Los Dieste llegan a España durante el reinado de Carlos V para afincarse definitivamente en  tierras de Galicia. No faltan quienes distinguen un origen flamenco de esta familia cuyo verdadero apellido seria Diese. Prontamente adquirieron lugares de importancia en esas sociedades.

Sobre 1870, dos de los hijos de la familia Dieste-Muriel, abandonan España y tal vez impulsados por un espíritu marítimo y pescador llegan a nuestras costas. Desconociéndose las circunstancias que rodearon este hecho, lo cierto es que Eduardo y Eladio Dieste Muriel, pasan a residir en Rocha, avecinándose en  primera instancia en la zona de la India Muerta. Mientras Eduardo llega a la ciudad y se integra con facilidad a su gente, su hermano Eladio contrae matrimonio con una lugareña “abrasilerada” del Norte llamada Olegaria Goncalvez Silveira.

Los movimientos sociales y culturales de la Rocha de entonces con la constante llegada de inmigrantes y nuevos pobladores, hacen que  Eduardo Dieste, participe del movimiento para la creación del Departamento; integra la Comisión de Segregación y estampa su firma en los sucesivos documentos que de ella surgen.

Comienza una labor comercial, y conforma una sociedad con un amigo llamada “Dieste y Graña”, para emprender varios negocios y adquirir algunos espacios en la parte urbana y Ejido de la Villa.

En 1885 ambos hermanos, reciben la noticia de España sobre la muerte de su padre, enviando documentación para que se proceda al inicio de los asuntos sucesorios de la familia. Eduardo cuenta con 47 años y Eladio – todavía en el

campo – tiene 40

                                                            Eduardo Dieste Goncalvez. Retratado por Cúneo.

Poco más adelante La madre los reclama para que regresen a España a hacerse cargo de las diversas e importantes propiedades de sus padres. A este llamado solo acude  Eladio quien abandona el Uruguay para radicarse en Europa con su esposa Olegaria Goncalvez y sus dos hijos rochenses, Eduardo y Eladio Dieste Goncalvez de 12 y 5 años respectivamente. Este último figura como nacido en la Iglesia de San Vicente Martir (Castillos) el 14 de mayo de 1880.

El matrimonio tiene allá varios hijos más.

Al  tiempo muere Eladio, y su esposa que había sido poco aceptada por su familia española, se hace cargo de sus hijos. Ellos se fueron desarrollando y preparando en España, pero tuvieron siempre la voluntad de volver al Río de la Plata.

Lo hace Antonio Dieste Goncalvez convertido en un prestigioso crítico de arte y escritor; se relaciona pronto con los más importantes exponentes de las artes uruguayas. Se vuelca luego a las actividades diplomáticas, prestando servicio en Europa, Brasil y Chile, donde fallece.

Antes lo había hecho sus hermano, Eladio Dieste Goncalvez, residiendo primeramente en Buenos Aires cuando solo tenía 16 años  pasando luego al litoral uruguayo, primero en Salto y luego en Artigas; de su matrimonio con la descendiente de franceses, Elisa Saint Martin, se sucedieron tres hijos uno de los cuales es nuestro prestigioso Ingeniero Eladio Dieste Saint Martin. El hecho de no haberse radicado en Rocha a su regreso, donde es posible tuviera contactos, familiares y alguna propiedad, da pie a que se especulara con una mala relación con el resto de.la familia.

Eladio Florencio Dieste Goncalves

Otro de sus hermanos fue Rafael Dieste Goncalvez, intelectual de gran prestigio, escritor de numerosas obras, quien tuvo gran influencia en la formación de su sobrino Eladio.

A grandes rasgos esta es parte de la historia de los Dieste en su pasaje por nuestro Departamento, a partir de que un hecho todavía desconocido los dejó imprevistamente en las arenas de nuestra costa.-

Por: Néstor Sabatino Dossi

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