El Vigía

Los perros prehispánicos en nuestras tierras y su relación con los grupos indígenas

Andrés Gascue Arqueólogo, investigador en arqueología prehispánica

Antecedentes

“Los primeros hallazgos de perros precolombinos en el Cono sur Sudamericano se dan a finales de la década de los 80 y principios de los 90, en sitios arqueológicos de Rocha. En esa época se hallaron 3 perros en Cerritos de Indios del Bañado de San Miguel, río San Luis y Potrerillo de Santa Teresa, los cuales fueron publicados muy posteriormente en 2017. En los últimos años, se hallaron 4 perros más en la zona de la cuenca del rio Uruguay, asociados a poblaciones humanas de cazadores recolectores, canoeros con una economía basada en la captura de peces y de grandes mamíferos como ciervos, que ocuparon esta zona hace entre 2000 y 500 años antes del presente”.

Cráneo de perro articulado hallado en cerrito del Bañado de San Miguel (Rocha) y hemimandíbula de perro hallado en sitio arqueológico del río Uruguay (Soriano)

 “En el Delta de Paraná (Argentina) también se acumulan una serie de hallazgos de perros domésticos para grupos culturalmente similares a los del litoral uruguayo, que motivó que hiciéramos un trabajo de síntesis en colaboración con investigadores de Argentina, Brasil, Uruguay y Alemania, con todos estos perros más otros restos que se encontraron en el sur de Brasil (también en un cerrito de indios próximo a la ciudad de Pelotas) y en la zona de la Pampa, Argentina. Dicho artículo científico reúne datos de 17 sitios que tienen un total de 21 perros prehispánicos, como número mínimo porque no siempre los perros aparecen enteros y articulados. En varios casos los hallazgos corresponden a piezas óseas aisladas o varias piezas desarticuladas”.

Origen y evolución de los perros

“Los datos genéticos sobre la poblaciones de perros actuales y prehistóricos a nivel mundial indican que  los perros (Canis familiaris), tiene como principal ancestro al lobo gris euroasiático (Canis lupus). Por lo tanto, Señor…. , Señora… sepan que en su caniche toy o su yorkshire también duerme un lobo gris, o sea tengan cuidado…pero bueno, luego de años de manejo humano se han domesticado y se han vuelto más dóciles”.


Origen del Canis familiaris

“Según estudios genéticos, esta separación de los perros, de los lobos grises se habría producido hace 135.000 años, pero las evidencias materiales a nivel arqueológico más antiguas, provienen de un sitio de Bélgica y otro del sur de Siberia y corresponden a cráneos de perros que tienen características mixtas (de perro y de lobo) que tienen entre 36000 y 33000 años de antigüedad”.

a) Cráneo recuperado en la cueva Goyet (Bélgica) datado en 36.000 años antes del presente

b) Cráneo recuperado en la cueva Razboinichya (sur de Siberia) cuya antigüedad fue fijada en 33.000 años (imágenes tomadas de Vilá et al. 1997)

“Hace entre 12000 y 8000 años hay un gran aumento en el registro de perros domésticos de Canis familiaris  en Asia, Europa y en el norte de África, lo cual permite asociar su dispersión al Neolítico y por lo tanto a un cambio en el modo de producción. Respecto al arribo del perro a América, existe consenso académico en que esta especie ingresa con las poblaciones humanas (es decir con sus dueños) por el estrecho de Bering durante el poblamiento americano (la fecha es discutida, hay quienes dicen que esto sucedió hace 30000 años y otros proponen 12000).”

Los perros sudamericanos

“Respecto a la antigüedad de los perros del Cono Sur Sudamericano, por ahora (pues el conocimiento arqueológico siempre es provisional) el más tempranos data de 1740 años atrás, y se halló en el río Uruguay (Depto de Soriano). A su vez, tenemos otro conjunto de perros tempranos del Sur de Brasil, Rocha y del delta del Parana fechados entre 1720 y 1600 años antes del presente. Entre el 1500 y el 1000 antes del presente hay un vacío de conocimiento (no hay hallazgos) ya que el siguiente conjunto de perros se sitúa en el entorno de los 1000 y 900 años atrás. A este último período corresponden los perros hallados en la Pampa argentina, lo cual indica que la especie fue dispersada por el hombre más hacia el Sur hace 1000 años. Finalmente, los perros precolombinos más recientes provienen de la región litoral y tienen entre 600 y 500 años de antigüedad. Los datos cronológicos de los perros del litoral uruguayo y argentino indican que estos animales formaron parte de la vida de las poblaciones cazadoras recolectoras ceramistas que allí habitaron, desde su arribo hasta su desaparición vinculada la llegada del colonizador europeo”.

“En este sentido, la creencia popular que los perros de las poblaciones indígenas de la región, eran los que habían traído los conquistadores europeos, no es más que un mito.  Seguramente, esta confusión deriva de las observaciones de Fernández de Oviedo (cronista de las indias, nombrado por Carlos V) quien en el siglo XVI, para una zona del rio Paraná describe que los indígenas Chaná “tienen perros grandes y pequeños” y sugiere que habrían quedado de las expediciones de Gaboto. Los conocimientos arqueológicos que hoy tenemos demuestran que esto no es así.”

¿Cómo eran?

“Los análisis morfo-métricos que hemos realizado sobre los huesos de los perros indígenas del sur sudamericano indican que eran de tamaño mediano, con una altura de entre 43 y 48 cm (a la cruz), y tenían cráneos mesocéfalos. Otro dato interesante es que las edades de todos los perros en la región van de los 12 meses a individuos de 36 meses (o sea no más de 3 años)…. todos perros muy jóvenes, no sabemos porque es esto, pero es probable que cómo la gente vivía menos tal vez los perros también”.



Tamaño y edades de los perros precolombinos de algunos sitios arqueológicos y comparación con escala humana

“La poblaciones indígenas tenían una compleja relación con estos animales. Así lo demuestra el hecho que siempre se encuentran en sitios que fueron utilizados por las poblaciones humanas como cementerios, incluso en varios casos formando parte de las escenas funerarias humanas (enterrados con sus dueños).  Esto nos habla de la gran carga simbólica que tenían los perros para estos seres humanos prehispánicos, y del valor afectivo que sugiere que también eran usados como animal de compañía, además de ser muy valiosos durante las actividades de caza y para la defensa de sus territorios”.

Niño de 2-3 años de edad enterrado junto a un perro que parece abrazarlo. Sitio Chenque I (Pampa, Argentina). Inagen tomada de Prates et al. 2010.

¿Qué comían?

“Para saber de qué se alimentaban implementamos análisis basados en isótopos estables como el carbono 13 y nitrógeno 15, que queda en los huesos de estos perros y fueron comparados con los valores obtenidos en restos humanos y de otros animales y plantas consumidos por estos últimos. La proporción de estos elementos en los huesos son una firma química de lo que el individuo comió en los 10 últimos años de vida”.

“Ahora bien, es lógico pensar que los perros comen lo que come el hombre. Esto se confirmó para el perro del sur de Brasil, cuyos dueños tenían una dieta basada en el consumo de peces marinos y este perro muestra valores isotópicos similares.  Por otra parte, los análisis sobre restos humanos de los individuos de los ríos Uruguay y Paraná indican que estas poblaciones eran sumamente carnívoras. Por ejemplo, sus valores están muy cerca del jaguar, animal carnívoro por excelencia. Sin embargo, los perros de esta región están un nivel trófico más abajo, lo que quiere decir que eran un poco más herbívoros (sin llegar a serlo), y que no estaban comiendo necesariamente lo mismo. Esto puede deberse a que los animales cazados y consumidos por estos hombres eran aprovechados al extremo, usándose también sus pieles, cuernos, huesos y tendones para fabricar diversos artefactos utilitarios (vestimenta, viviendas, puntas, arpones, punzones, adornos personales, entre otros), no dejando mucho sobrante para los perros. En este sentido esta dieta con mayor contenido vegetal en los perros respecto a sus dueños es interpretada como producto del consumo de las víseras de los mamíferos herbívoros consumidos por los indígenas (mayoritariamente ciervos) ya que tanto sus intestinos como sus estómagos contienen gran cantidad de vegetales (por ejemplo pasto)”.

 Otro dato importante que obtuvimos del análisis de isótopos estables, de los huesos en su fracción mineral, son los valores de oxígeno 18. Estos valores varían, entre otras cosas por la temperatura del agua que se está bebiendo. Al respecto, la temperatura del agua del Uruguay y del Paraná es distinta y por tanto deja firmas químicas distintas en los huesos. Los valores de oxígeno 18 en distintos perros analizados, ha permitido establecer que algunos perros hallados en sitios del Paraná poseen valores O18 concordantes con los individuos del río Uruguay (lo cual indica que se criaron en el río Uruguay pero murieron en la zona del Paraná). Esto es un indicio más que los perros de esta región fueron extremadamente valorados, y posiblemente utilizados como bienes económicos dentro de los circuitos de intercambio regional, que diversos investigadores vienen proponiendo a partir de otras líneas de evidencia.

Fuente: THE SOUTHERNMOST PRE-COLUMBIAN DOGS IN THE AMERICAS: PHENOTYPE, CHRONOLOGY, DIET AND GENETICS. Por  Daniel Loponte, Alejandro Acosta, Andrés Gascue, Saskia Pfrengle, Verena J. Schuenemann, Noelia Bortolotto, Mirian Carbonera, César García Esponda, Damián Voglino, Rafael Milheira, Alejandro Ferrari, Caroline Borges (artículo en evaluación)

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