El Vigía

Mujeres

Nataya Fernández

¡¡Que lo parió que el universo es sabio!!

Hace un tiempito le pedí:

Llévame a donde puedas ser, porque de hacer y hacer ya me cansé.

Pocos días después me llega esta invitación de un amigo para escribir una columna en un portal de noticias, algo que siempre había querido, siiii.

Y si, no hay duda, al universo lo parió una mujer, como a todes nosotres (si, estoy hablando en lenguaje inclusivo) para mi hay frases en las que va y va, es más, tiene que estar, para que no se les olvide que también creamos palabras.

Hete aquí que la temática de dicho espacio es mujeres, faaaaaa, cada vez me emociona más. Gracias universo, hasta podría perdonarte lo perverso que me mandaste, o esos versos que me trancaste, porque ahora armando y amando la trama las letras brotan sin ningún esfuerzo.

Pero, será que me basta con ser? Replanteo mi deseo, si es que eso es suficiente porque siempre busco aprender, conocer, saber y recorrer.

Ay, ay, aaaaayyyyy, ahora la oportunidad viró responsabilidad.

Alguien interrumpe el relato.

-Ah bueno, no era que era una columnas para mujeres, y te fuiste al yoísmo, y la sororidad? Y el todes juntes? Jajajaajajajaa.

No ves que sos una complicada?

-¡¿Qué soy qué?! Me causa gracia cuando dicen que las mujeres somos complicadas, gracia indignada, con risa fervorizada y bastante hinchazón de ovarios.

*risas*

Porque lo realmente complicado ha sido para nosotras relajar y disfrutar de derechos y libertades que los hombres siempre han tenido, muchísimo esfuerzo para algo tan simple como poder ser, ha costado tantas luchas y en el camino se han perdido muchas.

De pronto un suspiro aflora de adentro y corta mi aliento, si, necesito respirar, solo respirar y sentir.

Siento que es imposible hablar de mujeres en la actualidad sin mirarme, sin mirar a mi alrededor, sin pensar en las que no están , sin conectar con las ancestras . Jamás podría ignorar u omitir a ellas, las pioneras de esta revolución de amor que lleva cientos de años.

Si, es verdad, mucho ha molestado y varias tranquilidades ha descolocado, porque nuestro rol por muchos siglos fue ser decorado, ahora todo ha cambiado.

En este pedacito de espacio, inmensa ventana para encontrarnos, trataremos de escribir sobre derechos y libertades adquiridos, tanto en lo contractual como en la real, aunque inevitablemente se va a mezclar con el ayer más lejano, el hoy más cercano y el futuro que vamos imaginando juntas.

Para seguir agradeciendo a «la universa» (dijera una amiga), me llega esta invitación cerquita de un 8 de Marzo.

Justo marzo, mes en el que desplegamos una inmensa red de amor, entretejiendo ideas, trabajando juntas para salir a las calles a hacernos escuchar y visibilizar nuestra lucha. Aunque después los medios muestren lo que quieran, y la sociedad siga ninguneando las miles de maravillosas performance artísticas, como se vió alrededor del mundo, el arte y la cultura con cara de mujer.

Si costará que aún recibimos «feliz día», alguna rosa de un patrón, un chocolate del novio, gran logro del capitalismo que todo lo convierte en consumismo. Al que también le damos lucha desde el feminismo, no solo cada 8 de marzo si no cada día cuando salimos a la calle y cada hora en nuestro hogar.

Los invito a encontrarnos cada 15 días, nosotras y con otras que abrieron camino, porque siempre ha sido juntas; más allá de la distancia, poniéndonos al hombro, en las charlas, explotando en carcajadas, compartiendo creaciones.

Así que abro la invitación a las mujeres a enviar comentarios, temáticas, experiencias, historias o anécdotas que quieran ser parte de esto.

«Que retiemble en su centro la tierra
Al sonoro rugir del tambor
Que resuene en su centro la tierra
Al sonoro rugir del amor»

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