Toda esta semana, y parte de la anterior, el director de hacienda de la Intendencia se dedicó a publicar y dar notas a los medios de prensa, presentando una suerte de rendición de cuentas de su actuación en el quinquenio.
Lo más relevante, es que, según sus números, el déficit acumulado de la Intendencia cuando asumió el Partido Nacional era de 27 millones de dólares, y ahora se habría bajado a unos 19 millones.
El problema es que esas cifras contradicen lo expresado públicamente por el ex-intendente Umpiérrez, cuando se encontraba al frente del gobierno departamental. En la que incluso se refiere al “camino virtuoso” de los gobiernos del Frente, que él se comprometía a seguir.
Pero la cosa no termina ahí. Sino que, en el artículo 4o del Presupuesto Departamental, se deja constancia que el déficit presupuestal acumulado a 31 de diciembre de 2019 era de poco menos de 244 millones de pesos. Al tipo de cambio de fines de 2020, eso equivalía a unos 6 millones de dólares. Dólar más, dólar menos.
O sea, en su afán de seguir adelante con un relato que buscó instalar durante la campaña de 2020, el director de hacienda no duda, no sólo en desacreditar lo que el ex-Intendente dijo públicamente; sino que, además, niega la información oficial que él mismo, como director de hacienda, brindó al Ejecutivo departamental para la elaboración del presupuesto quinquenal, y que fue sometido al estudio y posterior aprobación de la Junta Departamental.
Lo que él pueda publicar en sus redes sociales, es problema de él, y no tiene mayor valor que la de su palabra.
Lo que en un Estado de Derecho vale, son los documentos oficiales. Y no hay documento de mayor valor para un gobierno (sacando la Constitución) que su Presupuesto Quinquenal, porque es donde están previstos los gastos y egresos, y los grandes lineamientos de política que se piensan llevar adelante.
Contrastados los hechos, no queda más remedio que llegar a la conclusión de que el director de hacienda mintió o miente. O le mintió a sus compañeros del Ejecutivo departamental y a la Junta Departamental en ocasión de aprobar la norma más importante del actual gobierno; o miente ahora, buscando sacar algún rédito electoral menor, haciendo, como hizo cinco años atrás, politiquita rastrera.
